Salvador Y Maldonado Díaz
El campo de Jalisco tiene una fruta muy colorida que cada vez más deja resultados positivos a su cadena productiva: las pitayas.
Y es que ya están a la vista el trabajo de varias décadas de introducir técnicas agronómicas para hacer más productivo y rentable este cultivo, como se manifiesta en varios municipios, como Techaluta, Amacueca, Zacoalco de Torres y Teocuitatlán de Corona, entre otros.
Incluso hay que destacar que según las cifras oficiales disponibles en las huertas jaliscienses de esta cactácea se cosechan 1,878 toneladas contra 1,492 del Estado de Oaxaca, según lo hace notar el analista agropecuario Olmo
Axayácatl Bastida, quien puntualiza que un dato significativo es que en Jalisco se produce más pitayas en una superficie menor a la de Oaxaca, lo que revela el avance de sus productores en la tecnificación del cultivo en el territorio estatal.
En su temporada las frutas de estas cactáceas se dejan ver en varios lugares donde se comercializan, desde las calles y plazas de diferentes municipios, como en las Nueve Esquinas en la capital tapatía hasta en el corredor pitayero de Techaluta.
Instalado en su puesto en Techaluta, el pitayero techalutense, Guadalupe González Garibay, con orgullo habla de seguir el trabajo de su padre Juvencio que fue de los pioneros en tecnificar el cultivo de esta cactácea, sobre todo al reproducirla a base de pedazos del cactus (brazos) .
Detalla que la pitaya conocida como mamey (de forma elíptica) ha sido la preferida en Techaluta pro su tamaño y vida de anaquel.
En el mismo corredor, la señora Pachita López Rodríguez, habla de su más de medio siglo de tesón al vender estas cactáceas desde que su padre le enseñó el oficio. Hace memoria cuando de las pitayas se llevaban en tren a Guadalajara cuando no había rutas de camión..
Dalia Mata López (hija de doña Pachita) y Erika García Zárate, comentan que en años recientes se ha avanzado a grandes pasos en la elaboración de productos derivados de pitaya, lo que es motivo de venta en el corredor y en otros lugares.
Ahí figuran helados, dulces (como borrachitos, los pellizcos a base de pulpa en almíbar), la cajeta de leche, la mermelada, el ponche y el pan de pitaya.
Conchita Montes refiere que recientemente la pitaya tiene ya presencia en la mixología a través de refrescantes bebidas donde esta fruta está presente en cantaritos y mojitos.
Avance en la tecnificación
El extensionista de la Secretaría estatal de Agricultura (Sader Jalisco) Ricardo Navarro, resume que han sido varios años de avance en la tecnificación del cultivo de las pitayas, lo que ha supuesto el dominio de su multiplicación vegetativa y varias técnicas de fertilización para acelerar su crecimiento.
También se tiene la identificación de sus cinco variedades: la mamey (Techaluta), la blanca de Cofradía (municipio de Amacueca), la crestineña (de San Marcos, municipio de Zacoalco), y las pitayas de color morado y amarillo (con tono naranja), además de la variedad Tenamaxtle.
Adujo que se han tenido a lo largo de varios años loas aportaciones de investigadores de la Universidad de Guadalajara y de la Universidad de Chapingo, así como de universidades extranjeras (las que han analizado la polinización de estas frutas, particularmente a través de los murciélagos).
El periodista Gabriel Ibarra Bourjac puntualiza que el primer funcionario público federal que se interesó en las pitayas jalisciense, fue el entonces delegado de la Secretaría de Agricultura, Hilario Valenzuela Corrales (originario de Sonora, otro Estado con gran inventario de cactáceas) en tiempo del gobernador Flavio Romero de Velasco.
EL DATO
Una hectárea de pitayas con plantas longevas (de más de 15 años de edad) puede concentrar 800 brazos (parte del pitayo que da la fruta) y generar un producción de 60 mil frutos, cada con un peso promedio de 100 gramos.En promedio, cada individuo produce frutas a partir de los cuatro años.En Techaluta y Amacueca se concentra la mayoría de hectáreas de predios cultivados con pitayas, pero también se producen en Zacoalco de Torres, Teocuitatlán de Corona, Sayula, Zapotitlán de Vadillo, Autlán de Navarro, Unión de Tula y Tolimán, entre otros, como el caso de la Región Norte y las Regiones de la Sierra de Amula y Valles. Fuente: Consejo Técnico de Productores de Pitaya de Techaluta.














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