VALORAR LA EDUCACIÓN CON LIBROS DE EXCELENCIA

*Por Juan Carlos Hernández Ascencio

En los siguientes días se han de distribuir los libros impresos de primaria y secundaria (si es que se destraba la impugnación interpuesta para que no sea) y que han causado polémica ante la opinión pública y diversas instancias en todo el territorio y hasta en el último rincón de México, como cada año. Es una oportunidad de reconocimiento a estos contenidos que se dice tienen líneas muy directas de inducir a ciertas ideologías y que nuestra comunidad estudiantil de mexicanos en general deberá conocer, y la pregunta es ¿cómo para qué?

Sea como sea (ante las vicisitudes y necesidades que aún existen en materia de educación de calidad) los contenidos para las clases impartidas y por venir, deben ser bien pensados para que no se pierda el aprendizaje, entendido como la forma en que se expresan conocimientos, se comparten y se analizan y retroalimentan de forma común entre educador y educandos. El punto es que los alumnos son de nivel primaria y secundaria.

El rol que juega el profesor en el aula implica el uso de una metodología para hacer atractivo, para dejar certeza y total satisfacción, y en ello va la estrategia que el docente idealice, e implemente de manera concreta para lograr su fin último: que la educación sea de excelencia y entendida lo más sencillo posible y que los contenidos de los libros no induzcan a sembrar ideas, ( aunque esto no dependerá del profesor) pues la educación debe ser libre, clara y apegada a principios verídicos y éticos.

Hay temas muy importantes y que son las competencias que definen las formas y técnicas a desarrollar a propuesta del educador para los educandos, en forma tal que sea atractiva para desarrollar habilidades sí educativas, pero también de talento e inteligencia emocional debido a que hoy día se requieren competencias en las escuelas. La siguiente pregunta es ¿los nuevos libros llevan a ese fin?

De la estructura e intencionalidad para plantear el qué y el cómo, en las formas existentes para la enseñanza, ha de considerarse que las competencias y aprendizajes existen la homogeneidad y heterogeneidad que ha de plantearse, en cada tema aderezado con ejemplos y técnicas y documentando con recursos didácticos, científicos y filosóficos, todos ellos de excelencia. Eso es el ideal y no otro, como de hacer preguntas de libros que no atienden a una lógica elemental.

Ser un educador de excelencia y además (indispensable) es menester la templanza, paciencia y caridad hacia los educandos, pues nunca se ha dicho que sea fácil esta noble pero importantísima labor de educar, pero si los libros no lo son entonces cómo plantear la educación de calidad. Difícil el panorama.

La actualización y el diseño atractivo y recurrente en disímbolos temas teóricos, pero también prácticos, (sin menospreciar la ética y valores mismos) son y serán de relevante importancia, pues entendemos que el profesor debe recurrir ampliamente a la capacitación permanente para perfeccionar en la práctica y en la técnica tanto su propio aprendizaje como su competencia y los libros que tendrá a su alcance para enseñar no serán los de siempre, sino modificados sin importar qué tanto si educa o que tanto no.

Si ello sucede, será por lo tanto poco atractivo para el educando y por lo tanto retribuirá en el entorno de la retroalimentación de quien recibe la enseñanza y aprendizaje de manera por demás poco concreta, estructurada y congruente; no importa si ésta se imparte de manera virtual o presencial, o ambas. Lo que importa es el contenido y mensaje que deje al final.

La calidad educativa en todo y siempre está a cargo del profesor y es él quien pondera nuevas formas, métodos e incentivos para lograr con ello la recreación educativa y para fortalecer en los alumnos el interés por seguir ávidos de conocimientos y aprendizajes en un entorno favorable para potencializar en todas las áreas del saber; por ello deberían ser tomados en cuenta en cada parte de la estructura de los contenidos, pero oh sorpresa no fue así.  Atentos estemos, pues aun no acaba el tema.

 

*El autor es Maestro en Gestión Social y Políticas Públicas.

 

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